Durante décadas, hablar de estampación en etiquetas para vino era pensar, casi inevitablemente, en el oro, la plata y el bronce. Como en las medallas olímpicas, las posibilidades parecían limitarse a unos pocos acabados metálicos, utilizados para destacar un nombre, realzar un escudo o aportar un toque de distinción a la botella.
Con el tiempo, el catálogo se ha ampliado considerablemente. Han llegado el cobre, los distintos matices metálicos, las películas de diferentes colores, los acabados brillantes y mates, los reflejos especiales, las formas geométricas y las estampaciones transparentes, capaces de aportar matices sin recurrir a un color opaco.
Sin embargo, incluso con esta evolución, existe una limitación: el catálogo de películas de estampación no ofrece la misma amplitud cromática que un pantonero tradicional. ¿Y si pudiéramos ir más allá?
Cualquier color puede adquirir un aspecto metálico
En Gráficos de Oyón hemos llevado esta posibilidad un paso más allá. Nuestros maestros de las artes gráficas son capaces de conseguir que colores que no encontramos en los catálogos convencionales de estampación adquieran el aspecto metálico característico de esta técnica.
Desde un verde inglés hasta un rosa muy claro, podemos trabajar para conseguir efectos metálicos adaptados a las necesidades de cada proyecto.
La ventaja no es únicamente estética. Permite mantener la identidad cromática de una etiqueta y explorar, al mismo tiempo, las posibilidades visuales de la estampación. El color deja de ser una elección condicionada exclusivamente por el catálogo disponible y pasa a formar parte del trabajo de diseño y producción.
Cuando la precisión marca la diferencia
La estampación puede ganar protagonismo por sí sola, pero sus posibilidades se multiplican cuando se combina con otras técnicas, como el relieve.
En nuestros trenes de impresión offset, la bobina de papel entra blanca y sale con los acabados de la etiqueta terminados. Esta tecnología permite trabajar con gran precisión en el ajuste entre los elementos impresos y los diferentes recursos de acabado.
La precisión resulta especialmente importante cuando una estampación coincide con un relieve, cuando dos estampaciones deben encontrarse sin dejar separación o cuando se combinan varios efectos sobre una misma zona.
La diferencia está en conseguir que cada elemento ocupe exactamente el lugar previsto en el diseño, incluso cuando intervienen varias técnicas. Es un trabajo en el que la tecnología y la experiencia de nuestros profesionales deben ir de la mano.
Estampar también es posible en tiradas pequeñas
Durante mucho tiempo, asociar la estampación a una etiqueta significaba pensar en grandes volúmenes de producción. Hoy, esa relación ya no es necesariamente válida.
En Gráficos de Oyón hemos llegado a realizar trabajos de estampación de tan solo tres etiquetas. Una cifra que ilustra hasta dónde puede llegar la flexibilidad cuando se combinan los conocimientos técnicos, los equipos adecuados y distintas formas de producción.
Esta capacidad se apoya en dos vías complementarias. Por un lado, podemos incorporar diferentes acabados —entre ellos, la estampación— a impresiones digitales de pequeña tirada mediante un tren de acabados que trabaja en paralelo. Por otro, mantenemos la capacidad de realizar estampación en plano mediante nuestras minervas, una tecnología que sigue teniendo su espacio en determinados trabajos.
La elección depende de las características de cada proyecto: el diseño, la cantidad, los materiales y los acabados. Lo importante es disponer de alternativas para encontrar la solución adecuada.
Diez etiquetas, diez formas de entender la estampación
Las posibilidades de esta técnica se entienden mejor cuando se observan aplicadas a proyectos reales. En estas etiquetas, la estampación cumple funciones diferentes: aporta carácter, resuelve detalles de gran precisión, permite optimizar recursos entre referencias o se combina con otros acabados para crear efectos visuales específicos.
El Mirón, de Pradorey: una estampación que aporta carácter
En la etiqueta de El Mirón, una estampación dorada especial añade nuevas capas de lectura al diseño. No se trata únicamente de incorporar un reflejo metálico: el acabado introduce precisión y carácter, ayudando a destacar determinados elementos y a enriquecer el conjunto.
El Lagar Azul, de Rodríguez & Sanzo: un mismo recurso para toda una gama

En este proyecto, la clave está en la planificación. La estampación ocupa la misma posición en las diferentes etiquetas de la gama, lo que permite aprovechar el mismo clisé para todos los vinos.
Una decisión que demuestra cómo el diseño y la producción pueden trabajar juntos: se mantiene la coherencia visual de la colección y se aprovecha un mismo recurso técnico para distintas referencias.
Eugenio Aranzubía Garrido: precisión sobre el escudo de Laguardia

En esta etiqueta, la estampación oro se aplica sobre el escudo de Laguardia con una precisión milimétrica. El acabado pone en valor un elemento cargado de identidad y exige que la estampación coincida exactamente con los detalles del diseño.
Un ejemplo de cómo la precisión técnica resulta determinante cuando el acabado debe integrarse en un motivo gráfico concreto.
IMAZ: plata sobre terciopelo
La complejidad de la etiqueta de IMAZ está en la combinación de una estampación plata con una tipografía inglesa muy fina y un escudo lleno de detalles, todo ello sobre un papel con acabado aterciopelado.
Es un soporte especialmente complejo de trabajar, por lo que la elección del material, la delicadeza de los elementos gráficos y el ajuste de la estampación adquieren una importancia decisiva. Aquí, el resultado depende de resolver con precisión cada uno de esos factores.
Viva la Virgen: estampación y relieve en cada filigrana

En esta etiqueta de vermú, los trenes de impresión offset ponen a prueba sus posibilidades técnicas. Toda la filigrana incorpora un doble acabado: estampación y relieve.
La tecnología de estas máquinas, de fabricación europea, permite que la bobina entre blanca y salga con los diferentes acabados aplicados. Este proceso facilita un ajuste preciso entre ambos efectos, fundamental cuando deben coincidir sobre líneas y detalles ornamentales.
Pazo Cilleiro: oro, cobre y transparencia
La etiqueta de Pazo Cilleiro combina dos estampaciones, oro y cobre, en el rosetón. A ello se suma un elemento transparente que se integra en el papel blanco, creando una composición en la que intervienen distintos materiales y acabados.
Un trabajo en el que las artes gráficas deben resolver tanto la combinación de los recursos visuales como su ajuste, para que cada elemento contribuya al resultado final.
Dominio de Arus: estampación sobre relieve piramidal
En Dominio de Arus, el interés está en la aplicación de la estampación sobre un relieve piramidal. La combinación permite que el acabado metálico acompañe la geometría de la superficie y aporte otra dimensión al diseño.
Un ejemplo de cómo la estampación puede ir más allá de una superficie plana para integrarse en un recurso de relieve.
Farallón: el oro también puede cambiar de color
En la etiqueta de Farallón, la estampación oro adquiere protagonismo por sí sola. Sin embargo, algunos detalles de sobreimpresión en verde sobre la estampación introducen un matiz adicional: el color resultante conserva el efecto metálico y se aleja del acabado dorado convencional.
Una solución que demuestra cómo la combinación de técnicas permite ampliar las posibilidades visuales de los acabados disponibles.
Laranka: un cobre que se integra con el color del vino

En Laranka, la estampación cobre aplicada sobre la marca se aproxima tanto a la tonalidad del vino naranja que parece que el nombre estuviera troquelado en la etiqueta, dejando ver el color del propio vino.
El efecto visual nace de la relación entre el color de la botella y el acabado metálico. La estampación no se limita a destacar la marca: contribuye a integrarla en el concepto de diseño.
Finca Zuriena: un verde inglés con efecto metálico
Finca Zuriena es un buen ejemplo de hasta dónde puede llegar el trabajo con el color. En esta etiqueta se buscaba un verde inglés que no estaba disponible en el catálogo convencional de estampación, pero que debía conservar su apariencia metálica.
El reto se resolvió tanto en la marca como en la silueta del edificio. En este último elemento, la extrema delgadez de las líneas hacía especialmente complejo combinar la sobreimpresión y la estampación con la precisión necesaria.
Un trabajo que refleja el valor de la experiencia gráfica: encontrar soluciones para que el acabado responda a la idea original, incluso cuando el diseño exige ir más allá de las opciones habituales.
Una herramienta creativa al servicio de cada vino
Estos diez ejemplos muestran que la estampación no tiene una única función. Puede destacar una marca, reforzar un símbolo, aportar textura visual, resolver una colección de etiquetas o crear efectos que solo aparecen al combinarla con otras técnicas.
Tampoco tiene por qué limitarse a los colores más habituales ni a las grandes tiradas. La combinación de materiales, impresión, estampación y relieve permite explorar soluciones diferentes y adaptadas a cada proyecto.
En Gráficos de Oyón trabajamos para que las posibilidades técnicas estén al servicio de la idea. Porque una etiqueta puede llamar la atención por sus materiales y acabados, pero el verdadero valor está en conseguir que todos sus elementos funcionen en conjunto.
Más posibilidades de color, precisión en los detalles y flexibilidad en la producción. Así entendemos la estampación en Gráficos de Oyón: como una herramienta al servicio de los vinos de alta impresión.

