La etiqueta es mucho más que un elemento identificativo. Es la primera conversación entre una marca y quien tiene delante su producto. Por eso, cada vez más empresas incorporan criterios de accesibilidad e inclusión en el diseño de sus envases y etiquetas, entendiendo que comunicar mejor también significa llegar a más personas.
Una de las soluciones más interesantes es la incorporación de texto en braille mediante relieve. Este sistema de lectura táctil, utilizado por millones de personas con discapacidad visual en todo el mundo, permite trasladar determinada información al consumidor a través del tacto. El propio relieve de la etiqueta se convierte así en un canal adicional de comunicación.
Aunque el braille es obligatorio en determinados productos, como los medicamentos comercializados en la Unión Europea, su presencia en otros sectores sigue siendo voluntaria. Precisamente por eso, cuando una marca decide incorporarlo, está enviando un mensaje que va más allá de la información del producto: demuestra una apuesta real por la accesibilidad, la diversidad y la responsabilidad social.
Desde el punto de vista técnico, la incorporación de braille en una etiqueta requiere una ejecución precisa. Los puntos deben mantener una altura, forma y separación adecuadas para garantizar una correcta lectura táctil. La elección del papel, los sistemas de relieve y el control de calidad durante la producción son factores determinantes para que la funcionalidad no se pierda durante el etiquetado, el transporte o la manipulación de la botella.
En el sector del vino, donde la etiqueta es una herramienta fundamental de diferenciación, el braille ofrece además una oportunidad para reforzar la experiencia de marca. Una botella puede seguir siendo elegante, exclusiva y visualmente atractiva mientras incorpora elementos que faciliten su comprensión a un público más amplio. Accesibilidad y diseño no son conceptos enfrentados; al contrario, cada vez forman más parte de una misma conversación.
En Gráficos de Oyón hemos participado en proyectos que incorporan este tipo de soluciones. Son trabajos que nos recuerdan que la innovación no siempre consiste en añadir más elementos a una etiqueta. A veces consiste en conseguir que más personas puedan disfrutarla.
Porque una gran etiqueta no sólo debe ser vista. También debería poder sentirse.

